Tenía olor a humo. Un anuncio, como tantos otros, para la galería. En la cuenta pública con más fanfarria que se recuerde, el año 2023, el Gobernador lo anunció, como si se tratara de una bicoca: la compra de un helicóptero para Carabineros en Tarapacá. Esta semana se entrega.
Por fin el gobernador José Miguel Carvajal estampó su firma en un hangar. No era un trámite más. Era el acta de recepción del Airbus H145 que, contra todos los pronósticos, convirtió a Tarapacá en la región con el único helicóptero en la macrozona norte. Antofagasta, la región más pujante de la zona, en cambio, esta vez solo pudo soñar.
Once millones y medio de dólares —más de 11 mil 500 millones de pesos— no fueron a parar a un expediente judicial, como más al sur, sino al cielo de Iquique. Allí estaba la bestia: dos motores Safran Arriel 2E, piloto automático de cuatro ejes, grúa de rescate con 240 kilos de capacidad y un tren de aterrizaje tipo esquí para posarse en cualquier rincón del desierto. No es un juguete. Es una herramienta contra el crimen y contra el fuego.
“Esta inversión refleja una planificación seria y sostenida”, declaró Carvajal con la mirada fija en el fuselaje. La consejera Lorena Ramírez asintió: “Es una herramienta para fortalecer la capacidad operativa de Carabineros y dar mayor tranquilidad a la ciudadanía”.
Sin embargo, fueron los consejeros regionales quienes delinearon claramente los aspectos cruciales y le dieron el toque de confianza al proceso. El consejero regional Sergio Asserella explicó que esto no es solo vigilancia aérea. “Es patrullaje fronterizo, búsqueda y rescate de vidas, evacuación médica urgente y, atención al dato, también llevará una bolsa de agua para apagar incendios. Porque en el norte, el enemigo a veces no tiene rostro humano, sino llamas que arrasan con todo”, expresó.
Asserella fue tajante al destacar que este helicóptero es de los más avanzados del mundo en su categoría, con alta disponibilidad operativa para misiones policiales y de emergencia. Y, con una sonrisa que delataba el orgullo por el trabajo bien hecho, lanzó la frase que sellaba el triunfo de Iquique: “A diferencia de otras regiones, el proceso de adquisición ha sido transparente. Sin ruidos. Sin sombras. Sin fiscalizaciones colgando como espada de Damocles. Solo gestión pura y dura, paso a paso, desde la primera licitación hasta la última tuerca ajustada en el hangar”.

Los tropiezos de Antofagasta
Su par, el consejero Octavio López, no ocultó su entusiasmo y confirmó la fecha en que la comunidad podrá verlo con sus propios ojos: “Este próximo 1º de julio será entregado a la comunidad un moderno helicóptero para Carabineros de nuestra Región de Tarapacá”. Mientras en Iquique suenan los aplausos, a 400 kilómetros al sur, en Antofagasta, el ambiente era otro. Allí el CORE puso 6 mil 200 millones para un avión, pero el proveedor incumplió plazos, las observaciones técnicas no se subsanaron y la Fiscalía terminó metiendo las narices en el expediente. El gobernador Ricardo Díaz solo atinó a decir: Esperamos que la investigación se resuelva pronto. Los consejeros aseguraron que todo se hizo “dentro de la institucionalidad”, pero el daño ya estaba hecho: el avión no llegó y la confianza quedó en el aire.
En Tarapacá no hubo que esperar. El proyecto empezó a rodar en 2023, se adjudicó a Airbus en junio de 2024, la aeronave llegó desde Alemania y, en este marzo de 2026, ya estaba en el hangar institucional. Tres años de gestiones, de paciencia burocrática y de no soltar el hueso.
Hoy, el H145 está listo para patrullar la frontera en la inmensidad del salar, para rescatar a un montañista extraviado en la cordillera, para sobrevolar rutas estratégicas y, si el fuego acecha, para lanzar agua desde las alturas. Es, como dijo Carvajal, “una señal concreta del compromiso con la seguridad de Tarapacá”.
Antofagasta tiene el dinero guardado, esperando una solución que no llega. Iquique tiene las hélices girando y el cielo despejado. A veces, la diferencia entre volar y estrellarse no está en el presupuesto, sino en la transparencia y en la constancia de quienes empujan el proyecto hasta el final. Y en el norte de Chile, el que despegó primero —y el único que vuela— fue Iquique.
