…Yo ya no puedo cumplir
hazañas que prometí,
solo seguir cantando…
Indio Solari
Por Roberto Bustamante
- Historia personal de la calle Arturo Fernández
Llamarse Edson ya conlleva una especie de mandato. Llamarse Edson, como Pelé, tiene un gesto conmemorativo ligado al fútbol. Escribo para contar algo sobre el mejor jugador que ha tenido Deportes Iquique en su historia. Contar algo sobre el mejor no es fácil. Tengo un relato particular sobre el mejor. Fui vecino de la familia del “Ñatito” Cortez, boxeador y abuelo de Edson. El abuelo era dueño de la quinta de recreo “Tropical”, en la calle Arturo Fernández entre Tarapacá y Thompson. Mi madre arrendó la casa del frente, con el número 671, propiedad que hoy en día es una cocinería con menús bastante ricos y baratos. Una cazuela de entrada, por lo menos para mí, es casi suficiente. Mi mamá trabajaba dando pensión a trabajadores de la empresa Cardoen. Yo tenía mi pieza, espacio húmedo y sin ventana, donde las baratas aleteaban y cambiaban de cáscara.
En la quinta de recreo “Tropical” jugué varias veces a la pelota. De día era nuestro estadio y las sillas nuestros arcos gracias a la invitación de uno de los nietos del “Ñatito”, de quien no recuerdo su nombre, pero sí que le apodaban “Chato” (al parecer primo de Edson, quien habrá tenido alrededor de 2 años de vida en ese momento).
De noche el local cumplía su promesa: era un bar donde se comía y bebía, con música de orquesta donde sonaba la salsa y la cumbia. Fue uno de los espacios de la bohemia local de la época más concurridos en los ochenta, junto a otros que estaban en los alrededores de calle Tarapacá arriba. La mayoría eran obreros de la industria pesquera, que se repartían por las distintas ciudades del norte grande y que, cuando recalaban en el puerto mayor, se entregaban al merecido descanso espirituoso. Recuerdo nítidamente, después de que me cambiaran a una habitación con ventana a la calle desde donde me robaron una cámara Polaroid, una pelea entre trabajadores pesqueros iquiqueños y ariqueños. Me despertó el ruido de los gritos y correrías. Cuando miré entre las cortinas, había una batalla campal. Al lado de la quinta de recreo había un jardín que era rodeado por maderos que marcaban propiedad, los que fueron arrancados para usarlos por ambos bandos. Todo terminó cuando uno de los grupos corrió hacia el norte para evitar una paliza. Los que se quedaron, una vez alcanzada la victoria, comenzaron a cantar el himno de Iquique.
La pared con la solera, la guerrilla carnavalesca con los chicos de la calle Errazuriz, los partidos a muerte en la cancha de la plaza Arica, los fuegos artificiales, la vida pasando tan rápido. Edson Puch fue el que cumplió el sueño de todos nosotros, el de toda una niñez en ese barrio.
02. El futbolista hincha (o viceversa).
Edson Puch quedará para siempre en nuestro recuerdo por su forma de jugar, por un estilo que mezclaba velocidad y técnica, desparpajo y visión del campo. La habilidad de Puch con el balón ha sido de gusto transversal. Es cuestión de revisar comentarios en redes sociales cuando mostró su texto de despedida. El de Arturo Fernández es un futbolista con un talento innegable, independiente la camiseta. La belleza del estilo rompe la subjetividad, su fútbol no es necesariamente regido por un sistema. Y eso es atractivo por su rebeldía. Edson Puch es uno de los últimos futbolistas que estaba, dentro del campo, rompiendo con la estrategia. Retazos de barrio, cuestiones que no se olvidan ni se disciplinan.
En el logro de un estilo, que es lo más difícil en el arte en general, un futbolista seguramente es un artista popular que quiere dejar huella (seguro más de alguno me dirá que es solo un deporte y no un arte, pero el fútbol contemporáneo se sustenta en movimientos complejos, símbolos, método, teoría, estética: una danza conjunta con balón al pie. También tiene algo de arte marcial en su rigor, elasticidad y reflejos. Y fuera de la cancha tiene suficiente literatura, historia y sociología para considerarlo un objeto artístico). Quedar en el recuerdo colectivo en el fútbol se gana con transpiración y fidelidad. Es difícil tener en la memoria futbolera a alguien que no cumple con ambos requisitos.
Entonces, Edson Puch se configura como un jugador extraordinario, de estilo preciosista si se quiere, de gambeta veloz y freno. A eso le suma su total adhesión al club de la ciudad y el compromiso de guiar a un equipo en las buenas y en las malas en todas las etapas que vistió de celeste. Campeón con la selección, mejor jugador del campeonato en México, campeón con Huracán en Argentina, campeón con la U y la UC. Con Deportes Iquique no logró levantar ninguna copa, pero supo subir dos veces a primera, jugar Copa Libertadores y Sudamericana. A veces no solo alcanza con el amor a la camiseta para lograr triunfos deportivos. A veces tampoco alcanza con dar todo en lo físico, lo que terminó siendo determinante en el retiro del ídolo.
La prensa y el hincha de Santiago no entendía porque Puch quería volver a Deportes Iquique el 2022, después de ser campeón con la UC, perdiendo la posibilidad cierta de estar más cerca de la selección, contratos de cifras mayores. Pero no siempre el dinero lo es todo. Edson dijo no, y se vino a su club que estaba en primera B. En Santiago siguieron sin “entender”, tal vez por clasismo (“cómo se va a ir a un club como Iquique”) y desconexión con el resto del país futbolero y sus hinchas.
Mas allá de los triunfos y derrotas, más allá de lo comentarios a favor o en contra, el retiro a Edson lo debe tener en un espiral de sensaciones. Dejar la profesión a la que le has entregado tu vida no debe ser cuestión fácil. Lo recordarán en Sportiva Italiana y Alianza Lima, ambos clubes de barrios locales. Hasta una selección ariqueña lo recordará cuando fue pedido como refuerzo para un nacional amateur infantil. Él mas bien de tono introvertido que se transformaba en la cancha. Tampoco te olvidarán tus compañeros de selección ni los entrenadores de los procesos con Bielsa, Borghi, Sampaoli y Pizzi. No fuiste bicampeón de América por una lesión, porque estabas convocado para esa copa realizada en Chile el 2015. Lo extrañará Arturo Salah, quien lo hizo debutar en el profesionalismo en Huachipato, quien le dijo alguna vez al periodista Danilo Díaz, esto relatado por él, que Salah le comentó “guárdese bien este nombre: Edson Puch”.
