A poco más de dos meses de la entrada en vigencia de la Alerta Sanitaria, la región de Tarapacá celebra que el Centro Oncológico esté terminado.
El edificio está concluido, tiene cuatro pisos y dos búnkeres subterráneos. Ahora Salud de Iquique debe ponerlo en marcha para que los pacientes de Tarapacá, Arica e incluso Bolivia ya no tengan que viajar a Antofagasta. El presidente del directorio de la Corporación Oncológica del Norte, Rafael Montes, cuenta con la emoción y la tristeza de una lucha que aún no ha terminado.
A poco más de dos meses de la entrada en vigencia de la Alerta Sanitaria Oncológica decretada por el Presidente José Antonio Kast, la región de Tarapacá celebra un largamente esperado hito: el Centro Oncológico de Iquique está terminado. Así lo confirmó Rafael Montes, presidente del directorio de la Corporación Oncológica del Norte – Casa de Acogida Tarapacá, quien lidera esta lucha hace más de 20 años.
Montes señaló que se trata de un edificio de cuatro plantas y una subterránea en la que se encuentran dos búnkeres. Sin embargo, detalló que la obra civil está lista, pero todavía falta un paso clave: “Hoy Salud Iquique debería ponerlo en condiciones con toda su infraestructura interior. Me explico: sus camas, sus almohadas, el material para atender a los pacientes, el sitio que ocupan los médicos, sus enfermeras. Depende de ellos. Nuestro trabajo está concluido”.
El fin de los viajes
El nuevo centro oncológico cambiará drásticamente la realidad de los pacientes del norte del país. Montes recordó las duras condiciones que han debido soportar las personas con cáncer de Tarapacá. “Cuando comenzamos esta lucha, nos decían en Salud, para la atención del cáncer: Concepción, en el sur; Santiago, en el centro y Antofagasta, en el norte”.
Así, dice, Iquique tenía cero chance. “Hay que viajar solos, y los que no tenían dinero, morir solos. Esa fue una de las muchas razones por las que comenzamos esta lucha”. Y explicó cómo es la cobertura del centro de Antofagasta: atiende por el norte, Arica e Iquique; por el sur, Copiapó; y por el centro, todo Antofagasta.
“Esa centralización obligaba a cientos de familias a hacer viajes costosos que incluían pasajes, acompañante, comida, alojamiento y traslados. Esa realidad quedará atrás con el nuevo centro. Nuestro Centro Oncológico cubrirá a toda Tarapacá. Iquique, su costa, precordillera y altiplano. Además, todo Arica también. Y más adelante, Iquique puede hacer un convenio con los pacientes que por vía aérea siguen a Bolivia para que los atiendan aquí en Iquique”, dijo Montes.
Un homenaje de vida
La emoción de Montes no le oculta la tristeza por los que no pudieron ver este sueño hecho realidad. “Hoy nos sentimos muy alegres de que, después de 20 años, tengamos un centro oncológico. Pero también una tristeza por quien fue mi compañero de lucha inicial, que se nos fue a mitad de camino”, reconoció. Así, en homenaje a su memoria, se decidió que el centro llevará el nombre del impulsor de esta causa desde sus inicios: el Dr. Ramsés Aguirre Montoya. “Para que su nombre perdure en el tiempo”, agregó Montes.
A pesar del histórico avance, Rafael Montes advirtió que la lucha no ha terminado. “Estamos peleando por una casa de acogida que pueda atender al altiplano, a la precordillera, a todos aquellos que no tienen alcance económico para poder atenderse”, señaló. La meta es que ningún enfermo de los lugares más alejados de Tarapacá quede sin asistencia por escasez de medios.
En tanto, la alerta sanitaria oncológica impulsada por el presidente José Antonio Kast busca reducir las listas de espera de más de 33.000 pacientes a nivel país, otorgando facultades para acelerar diagnósticos, comprar prestaciones privadas, adquirir equipos y contratar personal. La medida está vigente hasta el 30 de septiembre de 2026 y se han transferido $154 mil millones para reforzar el plan de resolución de listas de espera.
Preguntado por si ha visto efectos concretos de esa alerta en la región, Montes se mostró prudente, pero optimista: el centro oncológico, hoy terminado, es el mejor ejemplo de que las decisiones políticas pueden cambiar vidas.
