La principal minera estatal de Chile atraviesa su peor momento en décadas: producción en caída libre, deuda récord de US$ 25.000 millones y un escándalo por cifras infladas que remeció los cimientos de la empresa.
El primer semestre de 2026 será recordado como uno de los más amargos en la historia reciente de Codelco. La Corporación Nacional del Cobre produjo apenas 272 mil toneladas de cobre fino, un 8,1% menos que en el mismo período del año anterior. No se trata de un traspié menor: era la peor producción trimestral en al menos dos décadas, según los registros públicos de la estatal. Desde el inicio del siglo, los primeros trimestres de Codelco promediaban 362 mil toneladas. La barrera de las 300 mil se quebró recién en 2024.
¿Las razones? Menores leyes del mineral, restricciones operacionales y, sobre todo, el accidente fatal ocurrido el 31 de julio de 2025 en la mina El Teniente, que limitó la operación normal del yacimiento. Allí, la producción se desplomó un 26%, pasando de 80 mil a 50 mil toneladas. Chuquicamata, Ministro Hales y Gabriela Mistral también reportaron caídas por distintas dificultades técnicas y de mantención.
El presidente ejecutivo de Codelco, Rubén Alvarado, lo resumió con crudeza: “Estos resultados reflejan un trimestre operacionalmente exigente, donde la compañía debió enfrentar restricciones productivas, menores leyes y mayores costos”.
Cifras infladas
Pero el problema no era solo operacional. En mayo de 2026, una auditoría interna destapó un escándalo que sacudió al gobierno y al Congreso: Codelco había inflado sus cifras de producción en diciembre de 2025. La sobreestimación alcanzó las 26.875 toneladas de cobre—20 mil de la división Chuquicamata y 6.875 de Ministro Hales— que fueron reportadas como producidas contraviniendo las normas internas de la empresa.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, no ocultó su indignación: “No estamos hablando de un error menor, ni una diferencia contable. Estamos hablando de otra falla grave en los controles, en la gestión y en la responsabilidad con que debe administrarse Codelco”. Y sentenció: “Es una compañía que, sin duda, está fuera de control”.
El caso derivó en la designación del fiscal regional de O’Higgins, Aquiles Cubillos, para investigar posibles irregularidades penales. Más de 6.000 trabajadores deberán devolver US$14,3 millones en bonos que cobraron indebidamente. El diputado Jaime Mulet calificó los hechos como “un verdadero fraude donde se alteran los índices de producción” para “engañar al país, engañar a los competidores, engañar al mercado, engañar a los bonistas o engañar a los dueños, que es el Estado de Chile”.
Una deuda
El panorama financiero es igualmente sombrío. Codelco arrastra una deuda cercana a los US$ 25.000 millones. El economista Ignacio Briones lo planteó sin rodeos: “Si fuera una empresa privada, estaría quebrada”. La deuda neta a septiembre de 2025 ya se ubicaba en US$ 23.800 millones, y las proyecciones apuntan a que los pasivos podrían superar los US$ 30.000 millones para 2027.
Paradójicamente, el alto precio del cobre —que Cochilco proyecta en US$ 5,55 por libra para 2026— ha permitido a Codelco mejorar sus resultados financieros pese a la caída productiva. El EBITDA creció un 59% interanual hasta US$ 2.143 millones, y las utilidades se multiplicaron por cinco. Sin embargo, el costo directo (C1) también subió un 10%, y los costos de la estatal la ubican en el último cuartil de la industria minera mundial. Como advierte un análisis de Finimize, la deuda de Codelco equivale a 3,8 veces su EBITDA, lo que convierte su brecha de costos del 57% en un problema de financiamiento, no solo operacional.
El nuevo timo
En medio de la tormenta, el 25 de mayo de 2026 asumió Bernardo Fontaine como nuevo presidente del directorio, reemplazando a Máximo Pacheco. Fontaine anunció un diagnóstico de tres a cuatro meses que podría llevar a la empresa a retrasar proyectos, buscar socios o incluso vender activos. En la mira están las participaciones minoritarias en El Abra (Región de Antofagasta) y Quebrada Blanca ( Región de Tarapacá).
La decisión no es menor: la estatal ha argumentado históricamente que las utilidades que entrega al fisco limitan su capacidad de reinversión y la empujan a endeudarse. Ahora, el dilema es cómo sostener los proyectos estructurales —como la primera fase de continuidad del Nivel 1 de Chuquicamata Subterránea (92% de avance) y Andes Norte en El Teniente (81%)— sin más financiamiento.
Mercado del cobre
La crisis de Codelco no es un asunto doméstico. Chile produce cerca de una cuarta parte del cobre mundial, y el desplome de la producción nacional —12,9% interanual en mayo de 2026— está tensando el mercado global. Glencore ya recortó su guía de producción de cobre para 2026 en 90 mil toneladas.
Para 2026, Cochilco proyecta un déficit de 165 mil toneladas, con una oferta que crecería apenas 1,4% frente a un consumo del 2,1%. La demanda, impulsada por la electrificación, las redes de transmisión, la inteligencia artificial y la defensa, sigue su avance implacable. Cada tonelada que Codelco deja de producir, cada proyecto retrasado y cada dólar destinado a pagar deuda —en lugar de invertir— representan un costo de oportunidad fiscal que Chile no puede permitirse.
¿Punto de inflexión?
Las voces se dividen. Máximo Pacheco, al dejar el cargo, defendió su gestión y aseguró que Codelco “no está quebrada ni fundida”, atribuyendo las críticas a “sectores que buscan que Codelco se privatice”. Sin embargo, el empresario José Yuraszeck fue lapidario: calificó a Codelco como “una empresa a la deriva”, con un directorio que no controla la administración y que sufre una “asimetría de información muy, muy grande”.
El director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, advirtió que el problema va mucho más allá de las 27 mil toneladas infladas: “Hay un elemento profundo de crisis en la empresa”, con problemas de gobernanza, menor producción, accidentes y fallas en proyectos.
Chile enfrenta un dilema de proporciones históricas. Codelco no es solo una empresa: es el principal activo estratégico del país, la viga maestra de su capacidad fiscal futura. Su precariedad no es un asunto técnico marginal. Es una advertencia sobre lo que ocurre cuando el gigante del cobre, en el momento de mayor valor estratégico del metal, se tambalea. El diagnóstico de Fontaine definirá si la crisis es el principio del fin o el inicio de una reconstrucción necesaria. El mundo del cobre observa.
