Proyecto del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile está auscultando todo el litoral de la región de Tarapacá. La idea es proteger los vestigios arqueológicos y entregar un mapa que identifique las áreas más sensibles a la hora de intervenir estos espacios.
Un proyecto que vendrá a cambiar la relación entre el borde costero de Tarapacá y sus comunidades está llevando a cabo un grupo de investigadores de diversas disciplinas, para “comprender los procesos de ocupación del territorio/maritorio a partir de análisis espaciales que permitan documentar y modelizar los asentamientos humanos en términos espaciales y cronológicos, profundizando en el conocimiento de las sociedades costeras y los cambios en las estrategias de ocupación del litoral”.
El trabajo, que partió a inicios de 2025, busca comprender las dinámicas socio-espaciales de las comunidades costeras de Tarapacá y, sobre la base de información arqueológica de alta resolución, aportar al manejo ecológico del territorio desértico litoral. Pablo Mendez-Quiros, doctor en Arqueología Prehistórica y director del proyecto, señala que la idea es “generar un modelo robusto con información precisa sobre la antigüedad de la ocupación de la costa para evaluar cómo ha ido cambiando la demografía a lo largo del tiempo”.
La iniciativa surge desde el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile y ha contado con el apoyo de Teck Chile y de Compañía Minera Teck Quebrada Blanca S.A., a través del Fondo Arqueológico Tarapacá, Concurso 2024. “El proyecto contempla varias líneas de trabajo; una de ellas es de investigación pura, que tiene como finalidad un estudio integral, de la ocupación costera regional, a lo largo de toda la época prehispánica y también de la época histórica. La idea es tener una perspectiva de larga duración para comprender cómo han ido cambiando las dinámicas de ocupación en el borde costero, entre el río Loa y el límite con la región de Arica y Parinacota”.

LITORAL DIVIDIDO EN TRES
Durante el año 2025 el proyecto estuvo concentrado entre Iquique y caleta San Marcos: “En esa zona hay harta información, por proyectos de distintos equipos. Este año 2026 iniciamos otra etapa, en la costa de Huara, ubicada al norte de Iquique. Esta zona tiene una accesibilidad reducida por el abrupto farellón costero y, por lo mismo, se conoce muy poco. Allí hay poblados como los puertos salitreros de Caleta Buena, Mejillones del norte, Junín y Pisagua (que es donde hay más sitios arqueológicos estudiados anteriormente) y luego viene toda la costa de Pisagua al norte. En ese sector esperamos abrir un nuevo frente de trabajo que hasta ahora ha sido inexplorado. Finalmente, el último año del proyecto se centrará en el borde costero situado al sur de la región, entre San Marcos y el Loa, lo que nos permitirá generar una evaluación longitudinal inédita del litoral tarapaqueño”.
ESTUDIO RADIOCARBÓNICO
A través de este estudio se busca identificar, caracterizar, describir, los sitios arqueológicos de la costa; luego, a partir de ese universo de sitios, seleccionar una muestra de los más representativos para hacer excavaciones arqueológicas. “En ellos buscamos hacer una caracterización de la estratigrafía, la historia ocupacional de estos asentamientos y sobre esa base hacer una evaluación cronológica basada en dataciones radiocarbónicas. Queremos datar alrededor de 120 muestras; es decir, cerca de seis veces todas las dataciones conocidas de la costa de la región, lo que permitirá evaluar los cambios culturales a lo largo del tiempo”.
Y la tercera etapa, señala el investigador, “es un levantamiento espacial tridimensional con drones, empleando una técnica llamada fotogrametría. Con ello queremos tener una especie de catálogo digital de gran parte de los sitios arqueológicos, asentamientos, cementerios, puertos guaneros y salitreros y tener un respaldo que nos permita ir monitoreando estos sitios hacia el futuro, pensando en el manejo patrimonial, el eventual saqueo de sitios arqueológicos, el impacto del crecimiento urbano-industrial, etc, contribuyendo a la gestión futura de estos bienes culturales protegidos por ley”.
MESA DE TRABAJO
En paralelo, organizamos la mesa de trabajo de Patrimonio Arqueológico y Planificación Regional, donde se busca discutir la información arqueológica disponible en el catastro arqueológico que estamos construyendo con los servicios públicos. “La idea es interiorizar a los servicios públicos y sensibilizar a las organizaciones sociales respecto al valor patrimonial de la costa regional, para que se pueda generar un cambio en la mentalidad y en el funcionamiento estatal” en torno a esta materia.
La arquitecta Vesna Obilinovic, lidera esta “línea de vinculación del conocimiento académico, científico, arqueológico, con los desafíos urbanos, industriales de la región; en particular el crecimiento entre Playa Blanca y Lobito (y posteriormente hasta Los Verdes), que se está proyectando a través del plan regulador.
En poco tiempo más, señala el director del proyecto, “esta zona va a ser un continuo urbano y es un área con un potencial arqueológico importante. Tenemos la zona de sacrificio Patillos-Patache, que ya recibió un impacto en un sector con una densidad arqueológica muy destacada. Y, entonces, estamos haciendo -dentro de la mesa de trabajo- un cruce de nuestro mapa arqueológico con los planes de desarrollo regional”.
En eso estamos principalmente, agrega: “buscando hacer este puente con los servicios públicos, el Gobierno Regional, las municipalidades de Iquique y Huara, Minvu, y las distintas divisiones del MOP, para justamente ponernos al servicio de ellos. Y esto es bien relevante, porque lo que estamos haciendo es generar un espacio donde se busca que el Estado y mundo privado tengan instrumentos adecuados para actuar”.
“Lo que ocurre en la actualidad -añade Mendez-Quiros- es que siempre se actúa desde la emergencia y no de una manera planificada; entonces, muchas veces, los ingenieros, las constructoras, desconocen el marco legal vigente y después (cuando ocurre la paralización de las obras por hallazgos arqueológicos) culpan a las regulaciones de la paralización de proyectos. Entonces, la idea es que utilicemos el conocimiento, la información arqueológica y evitemos problemas. Apuntemos a una reducción de costos. Si saben que en un determinado lugar hay un sitio arqueológico que va a ser carísimo levantarlo, proyectarlo en otro sitio”.

“FACTOR SORPRESA”
La idea es evitar “el factor sorpresa y, si existe la certeza jurídica -que preocupa mucho al mundo privado- poder decir: estimados, tenemos certeza de que hay lugares donde ustedes van a tener problemas. Por tanto, se trata de que esta sea información de dominio público y desde donde podamos reflexionar, desde una mirada estratégica, cómo planificamos el desarrollo, especialmente para evitar sobrecostos, porque en la práctica ningún sitio arqueológico paraliza un proyecto. El tema es otro: ¿existen los recursos suficientes y la voluntad para hacer el rescate, el estudio, los análisis del sitio y sus elementos?”.
En resumen, agrega con entusiasmo, “la idea es que el patrimonio arqueológico no sea un obstáculo para la construcción de los hospitales públicos, para la construcción de viviendas sociales. Desde el Colegio de Arqueólogos, tenemos una clara conciencia de que hay necesidades de la sociedad que son mucho más inmediatas que el patrimonio arqueológico. No se trata de paralizar el paisaje y que nada se construya, pero es buscar maneras de integrar estos elementos a la ciudad, de tener una mirada planificada y por supuesto tratar de que algunos espacios se protejan de manera efectiva”.
Por último, señala: “cuando tienes 900 batallas que dar, o eliges cuál batalla vas a dar o las pierdes todas. Entonces la idea es entender que hay ciertos lugares que ameritan aunar esfuerzos para su conservación… por ejemplo en Punta Gruesa-Palo Buque sería ideal poder integrar las áreas de floración asociadas a eventos de lluvia, el oasis de niebla y la ocupación arqueológica asociada en la base del barranco que responde justamente a la presencia de estos recursos, por mencionar un lugar muy próximo a la ciudad y que es fácilmente reconocible”.
