A dos meses de llegar a La Moneda, el presidente señala que si alguien cree que en un día va a expulsar a 300.000 migrantes irregulares, “se entendió mal el mensaje”.
El 28 de noviembre de 2025, el entonces candidato presidencial José Antonio Kast, a dos semanas de la segunda vuelta y muy bien posicionado para llegar a La Moneda, publicó un video amenazando a los migrantes irregulares en Chile, cuya cifra se calcula en unos 336.000, con la siguiente frase: “Quedan 103 días para que salgan voluntariamente de Chile”. También les dijo que, si en algún momento quieren ingresar a Chile por la puerta, no pueden tener ninguna falta y que “si no salen voluntariamente, van a tener que salir posteriormente a que yo asuma la Presidencia, con lo que tienen, con lo puesto”.
Para entonces Kast llevaba varias semanas advirtiendo a los migrantes que ingresaron a Chile por pasos no habilitados que debían salir antes del 11 de marzo de 2026 pues, de ganar las elecciones, serían buscados, expulsados y no podrían volver a ingresar. Poco antes, en septiembre, y desde Italia, cuando viajó como candidato para reunirse con la primera ministra Giorgia Meloni, anunció que presentaría su plan contra la “inmigración ilegal con medidas claras y concretas para cerrar las fronteras, detener a quienes ingresan irregularmente e impulsar la salida de miles de inmigrantes ilegales que se encuentran en Chile al margen de la ley”. Y dijo que si el Gobierno de Gabriel Boric (2022-2026) “pretende legalizar a quienes entraron rompiendo nuestras fronteras”, que ellos proponían “lo contrario: control real, fronteras cerradas y devolución efectiva”.
Podríamos seguir con ejemplos, como fue el primer episodio de su propaganda presidencial, grabado desde el norte. Y otro más, antes de llegar a lo que dijo este miércoles 13 de mayo. El 16 de diciembre, ya como presidente electo, Kast viajó a Argentina para reunirse con Javier Milei y desde allá anunció que gestionaba un corredor humanitario -que finalmente no prosperó- junto a varios mandatarios de la región para devolver a sus países a los migrantes irregulares. Ese día, y ante las altas expectativas que en los votantes generaron sus promesas, por primera vez admitió que el proceso ya no sería tan rápido (como sí lo parecía en la campaña), pues dijo que no eran capaces “de hacer magia”. Pero precisó que con su equipo han sido “muy claros en señalar el plazo que queda” a los extranjeros para salir de Chile hasta que jurara como presidente.
Dos meses después de su llegada a La Moneda, Kast ha dicho este miércoles, en la conmemoración de los 75 años de la Cámara Chilena de la Construcción, que fue “una metáfora” que podría expulsar en su primer día de Gobierno a los migrantes irregulares.
“Algunos dicen ‘oiga, llevan 60 días, y usted dijo que el primer día iba a expulsar a 300.000 migrantes‘. Es una metáfora. Si alguien cree que en un día uno va a expulsar a 300.000, creo que entendió mal el mensaje”, dijo. Y agregó: “Nosotros vamos a hacer cambios importantes en las políticas migratorias. Y van a ir voluntariamente -como lo he dicho- saliendo muchas personas que van a salir y van a poder de nuevo postular a entrar. Pero a entrar por la puerta, en la medida que se garantice que vienen a trabajar, que se garantice que tienen un contrato”.
La Real Academia Española (RAE) define una metáfora como “traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita, como en las perlas del rocío, la primavera de la vida o refrenar las pasiones». Y como sinónimos afines agrega que es también un “tropo, imagen, alegoría, símbolo” y “figura”.
Solo encuentro, por ahora, alguna relación entre esos sinónimos afines y lo que el presidente hizo en su campaña, pues lo que sí se entendió bien es que su “imagen” y “símbolo” se basó en gran parte en la salida de los migrantes irregulares, incluso, con el conteo de los días que les quedaban en Chile.
¿Qué debería ocurrir en Chile en la próxima campaña presidencial para que los ciudadanos podamos asegurarnos que las promesas, cuales fueran ellas, no sean tan fácilmente desechadas por quienes finalmente llegan al poder? Con este tipo de hechos se sigue debilitando la confianza de los chilenos y chilenas ante la política.
Por Ana María Sanhueza, diario El País de España. El título es nuestro.
