Hace justo un año, dos ballenas que se pasearon por el litoral de Tarapacá, fueron fotografiadas por medio Iquique. Más de un mes estuvieron de visita y fue un espectáculo único que, aseguran, podría repetirse a futuro.
Dicen que mirar al oeste, donde confluye el cielo con el océano, y que de pronto surja un chorro de agua significa buena suerte. Eso es lo que ocurrió, de manera inusual, por más de 30 días con dos ejemplares de ballena jorobada en Iquique. Las ballenas se están dejando apreciar cada vez con mayor frecuencia, dicen los expertos. Y esa es una buena noticia.
Tanto interés causaron estos mamíferos frente a la ciudad, que sus imágenes y videos se pasearon por redes sociales. Algunos -incluso- anuncian que no sería inoportuno postular al récord Guinness, con el título de “las ballenas más fotografiadas del pacífico”. Hubo otras que se dejaron ver en octubre del año pasado; sin embargo, han sido más las que han acaparado la atención durante el 2025. En lo que va corrido del año, ya hay diez ballenas monitoreadas en la Región de Tarapacá.
Desde hace algún tiempo, el litoral del Norte Grande, y esto podemos situarlo desde Antofagasta hasta alrededor de Pisagua, se ha transformado en una autopista de ballenas, aunque, como dice Guillermo Guzmán, doctor en Ciencias de la Universidad de São Paulo e investigador de la Universidad Arturo Prat, las ballenas normalmente transitan frente a nuestras costas desde Arica a Magallanes en sus rutas migratorias norte-sur y viceversa. “Durante años hemos venido observando y documentando la presencia de diferentes especies de ballenas, pero en estos últimos diez años al parecer hay una mayor frecuencia dada la recuperación de las poblaciones de cetáceos en el Pacífico; probablemente por la moratoria de caza en aguas territoriales de los países de la costa pacífica americana”, precisa.
Sin embargo, hay factores en el territorio del Norte Grande que provocan que los cetáceos permanezcan por más tiempo. El doctor en biología, académico de la Universidad de Antofagasta, Carlos Guerra, explica que la alta frecuencia y extensión en el tiempo (ciclo anual) de los avistamientos en la zona norte parecen estar vinculados a la oferta alimentaria de la zona. Por ejemplo, la Península de Angamos (al sur de Iquique), sus dos extensas bahías (Mejillones del Sur y Moreno) y sectores aledaños. Esto en gran medida es provocado por las surgencias y la conformación de las costas (bahías y morfología del fondo). Entonces, si bien es un área en la ruta migracional norte-sur y viceversa, el norte, para ellas, también es un área de forrajeo importante y, en algunos casos, parece el área de destino e incluso de pariciones (ballena franca austral).

Monitoreos
En cuanto a monitoreos por la zona, Guillermo Guzmán precisa que este verano ya han avistado casi diez ejemplares de ballenas entre Pisagua y el Loa. “De hecho, estamos siguiendo un par de ballenas de aleta que andan por la zona, pero muy lejos para verlas a simple vista. El hecho de que las poblaciones de cetáceos se estén recuperando nos indica que seguiremos disfrutando de su presencia y, ojalá, se acerquen tanto a la costa que todos podamos disfrutar del espectáculo de la naturaleza”.
Pero ahora tenemos otra preocupación, dice: “Más ballenas significan más contactos con el humano y, lamentablemente, ellas se llevan la peor parte. La interacción con embarcaciones de elevado calado lleva a las colisiones que terminan con la muerte del animal (llevo un registro de más de 10 animales muertos en los últimos años producto de interacción con humanos). Los choques, los enmalles con restos de redes y la imprudencia de algunas personas que se acercan para fotografiar sin respetar las distancias mínimas nos llevan a enfrentar un problema serio. Ahora debemos proteger a las ballenas ya no tan solo de la caza, sino de estas interacciones”, concluye.
Carlos Guerra, por su parte, afirma que, en cuanto a tour, “obviamente es una oportunidad para la ciencia y conocimiento sobre estos cetáceos, y la difusión pública para la protección de los hábitats costeros”. Aquí es fundamental el estricto cumplimiento de las normativas que existen para ello y la fiscalización, tanto la institucional del Estado como la de la ciudadanía”.
