En 2025 hubo 114 recaladas de barcos chinos en Iquique, distribuidas entre febrero y diciembre, con una marcada intensificación desde septiembre en adelante.
A doscientas millas de las costas del norte de Chile, una verdadera ciudad flotante se mueve durante algunos meses del año. Se trata de la flota de barcos chinos que vienen por la jibia, entre otras especies. Un reciente informe de la Fundación para la Justicia Ambiental (Environmental Justice Foundation, EJF), con sede en el Reino Unido, advierte que la pesca de jibia (calamar gigante o pota) en el Pacífico Sudeste, que es una actividad estratégica para la economía chilena, enfrenta una creciente presión debido a la sobrepesca en alta mar, y que grandes flotas chinas de aguas distantes aprovechan vacíos normativos en el Pacífico Sudeste.
Precisamente el año pasado fue posible observar numerosos de estos barcos chinos que recalaron en el Puerto de Iquique, donde encontraron refugio para abastecerse, tras una travesía extensa y por la imposibilidad de hacerlo en los puertos peruanos. Esto, debido al endurecimiento de las exigencias de acceso a puertos en ese país, que derivó en la ausencia de recaladas de buques chinos durante el 2025.
El informe “Invisible e impune”, elaborado por la Environmental Justice Foundation (EJF), revela cómo la sobrepesca en alta mar, liderada casi en su totalidad por flotas chinas de aguas distantes, está poniendo en jaque la sostenibilidad ambiental, económica y social de esta pesquería clave. La jibia, también conocida como sepia, choco o calamar gigante (Dosidicus gigas), es un molusco cefalópodo marino de carne blanca, muy consumido por su alto valor nutricional, bajo aporte calórico y proteínas de calidad. Es endémico del océano Pacífico y su distribución geográfica comprende desde California en Estados Unidos (40°N) hasta el Sur de Chile (52°S).
La publicación del informe coincide con un momento clave para la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP‑PS), que sostuvo una reunión en Panamá en marzo pasado para discutir diversas propuestas concretas para revertir esta situación. La investigación de EJF documenta fallas crónicas de transparencia y regulación en la flota de calamar de aguas distantes de China, que operó con 528 buques poteros en el área de la OROP‑PS en 2024, el doble que en 2014 y es responsable del 98,7% de toda la actividad de pesca con pota en alta mar en el Pacífico Sudeste.
Según el informe, que ha sido reproducido en numerosos portales de noticias del mundo, esta falta de control permite que prosperen abusos contra los derechos humanos – incluidas condiciones de trabajo forzoso, violencia física y fallecimientos de tripulantes – así como daños ambientales y prácticas de pesca destructivas, como el “aleteo” de tiburones (corte de aletas y devolución del cuerpo al mar) y el arponeo de focas.
Como se ha visto en años anteriores, la actividad de los barcos chinos se concentra justo en el borde de las 200 millas, donde el régimen internacional de aguas abiertas permite operar sin cuotas ni permisos, lo que genera una presión desmedida sobre los recursos pesqueros. Para mantener estas operaciones activas durante meses, o incluso años, estas flotas utilizan buques nodriza, petroleros para abastecimiento, hospitales flotantes y cargueros para el transporte de pescado congelado, transformando a estos barcos en verdaderas “ciudades flotantes”.
Impacto económico y asimetrías regulatorias
Chile, señala el informe, es uno de los principales actores históricos de la pesca de jibia en el Pacífico Sudeste. En 2023, la flota artesanal nacional —compuesta por alrededor de 1.800 embarcaciones— desembarcó más de 105 mil toneladas del recurso. En paralelo, las exportaciones chilenas alcanzaron en 2024 los US$178 millones, registrando un crecimiento del 56% respecto del año anterior.
La investigación advierte que, pese a estos resultados, la sostenibilidad económica de la actividad está siendo amenazada por la falta de controles efectivos en alta mar. La flota china de aguas distantes concentra actualmente la mayor parte de la pesca de jibia fuera de las Zonas Económicas Exclusivas en el Pacífico Sudeste, operando bajo estándares regulatorios considerablemente menos exigentes que los que enfrentan los pescadores chilenos dentro de aguas nacionales.
Esta asimetría regulatoria genera una competencia desleal que pone en riesgo los esfuerzos de ordenamiento aplicados por Chile, incluyendo la prohibición del arrastre para esta especie. Según la EJF, la sobreexplotación del recurso en alta mar puede neutralizar las medidas de conservación internas, con impactos directos en los ingresos, el empleo y la estabilidad de miles de familias vinculadas a la pesca artesanal.

Rol de Chile, puertos y definiciones políticas
El informe también alerta sobre el rol de Chile en el sistema de control portuario regional. Tras el endurecimiento de las exigencias de acceso a puertos en Perú —que derivó en la ausencia de recaladas de buques chinos durante 2025—, las recaladas de estas naves en puertos chilenos aumentaron de manera significativa, pasando de menos de diez en 2024 a cerca de 180 en 2025.
De acuerdo con el mismo reporte, esta situación expone a Chile a riesgos económicos, reputacionales y regulatorios, al facilitar indirectamente la continuidad de operaciones asociadas a sobrepesca, pesca ilegal y abusos a los derechos humanos en alta mar. En un contexto de mayor escrutinio internacional sobre la trazabilidad y sostenibilidad de los productos del mar, estas decisiones pueden tener consecuencias en el acceso a mercados y en la imagen del país.
EJF subraya que Chile enfrenta una definición clave: avanzar hacia un rol más activo en la gobernanza regional de la pesca de jibia, alineando sus decisiones internas con los esfuerzos de otros países costeros, o asumir los costos económicos y políticos de mantener un sistema que hoy carece de salvaguardas suficientes para proteger un recurso estratégico para el país.
Información oficial de la Armada
En virtud de una solicitud de acceso a la información pública acogida a la Ley N° 20.285, la Armada de Chile entregó a nuestro portal de noticias un detallado registro de las naves pesqueras de bandera china que solicitaron y obtuvieron autorización para recalar en el puerto de Iquique durante los años 2024 y 2025.
De acuerdo con los registros oficiales, durante 2024 se registraron 8 recaladas de naves pesqueras chinas en Iquique, concentradas entre los meses de octubre y diciembre. En 2025, en tanto, la cifra aumentó significativamente a 114 recaladas, distribuidas entre febrero y diciembre, con una marcada intensificación desde septiembre en adelante.
El mes con mayor actividad fue octubre de 2025, con 36 recaladas, seguido por septiembre del mismo año, con 28. Entre las naves que aparecen con mayor frecuencia figuran la Lu Rong Yuan Yu 608, la Shun Ze 17, la Ning Tai 12 y la Fu Yuan Yu 7636, muchas de las cuales realizaron múltiples ingresos al puerto en distintos meses. El documento adjunta planillas electrónicas con los campos: mes, nombre de la nave, señal de llamada, número IMO/MMSI, bandera, puerto de recalada, fecha de recalada y año.
Esta entrega de datos, es relevante en el ámbito de las facultades fiscalizadoras del Estado Chileno sobre las actividades pesqueras en sus aguas jurisdiccionales y puertos. Si bien las naves extranjeras pueden solicitar autorización para recalar —acto que implica el ingreso a puerto por razones de abastecimiento, reparaciones, descanso de tripulación u operaciones logísticas—, la ciudadanía tiene derecho a conocer el detalle de dichas autorizaciones en virtud del principio de transparencia activa.
Cabe recordar que SERNAPESCA es el servicio público encargado de autorizar la recalada de naves pesqueras extranjeras, velando por el cumplimiento de las normas pesqueras nacionales e internacionales, incluyendo la prevención de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
LECTURA DE FOTO
Sobrepesca de jibia en alta mar, liderada casi en su totalidad por flotas chinas de aguas distantes. Créditos (CC-BY): Environmental Justice Foundation (EJF).
