La última cónsul, Fu Xinrong, concluyó su misión en diciembre de 2024
El 31 de diciembre de 2024, el gobierno chino sorprendió al norte chileno con el anuncio del cierre temporal del Consulado General en Iquique, justificado por “integración de recursos”. Todas las funciones consulares —visas, certificaciones, apoyo a ciudadanos y empresas— se centralizaron en la Embajada de China en Santiago. La notificación formal al gobierno chileno resaltó un hito: Chile fue el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China en 1970, y el consulado iquiqueño había jugado un “papel positivo” en el robustecimiento de lazos bilaterales durante más de dos décadas.
Esta decisión no fue un trámite burocrático menor; cortó de raíz una presencia diplomática que había tejido redes humanas y comerciales en Tarapacá. La última cónsul, Fu Xinrong, concluyó su misión ese mismo mes de 2024. En una ceremonia de despedida en el Gobierno Regional de Tarapacá, compartió escenario con el embajador chino en Chile, Niu Qingbao, y el gobernador José Miguel Carvajal. Allí entregó un detallado balance de su gestión, iniciada en 2020 en plena pandemia, y expresó gratitud por la colaboración con autoridades locales, empresarios y la colectividad china radicada en la zona.
El carisma inolvidable
Fu Xinrong no fue solo una diplomática: su calidez dejó huella, como atestigua el excónsul paraguayo Estanislao Lezcano, quien conoció de cerca el ajetreo consular de Iquique. “Si bien ya no tengo cargo aquí, destaco dos legados chinos: el enorme carisma de Fu Xinrong, una mujer afable—raro en la diplomacia asiática— que asistía sonriente a todas las actividades de la colectividad extranjera; y la puerta que China abrió en esta región, imán del comercio internacional gracias a Zofri”.
Lezcano evoca un consulado vibrante que facilitaba trámites para cientos de chinos en Tarapacá, desde renovaciones de visa hasta certificados para importaciones masivas de electrónicos y textiles.
La muralla china
Hrvoj Ostojić Peric, cónsul honorario de Croacia para Tarapacá y Arica-Parinacota, no se calla, basado en charlas de pasillo y un diálogo directo con Fu Xinrong, pinta un cuadro de hermetismo puro. “El Consulado chino es el gran enigma de Iquique, lo dice todo el medio diplomático. No supe la razón exacta —son muy cerrados—, pero se rumorea que promesas de negocios que no se cumplieron, lo que precipitó el cierre tras años de actividad intensa. Dice que la muralla china es impenetrable. “Nos dejó con más preguntas que respuestas”, dice.
Ostojić Perić subraya el contraste: un consulado que atendía a decenas diarios ahora es un recuerdo, forzando viajes de 2.000 kilómetros al sur.
El cierre trasciende lo diplomático. China es el principal socio comercial de Chile en Asia, con exportaciones mineras del norte y un flujo inverso de bienes vía Zofri. Cientos de empresas chinas —importadoras de paneles solares, maquinaria y vestuario— dependen de servicios consulares ágiles. Hoy, un empresario de Zofri debe volar a Santiago, sumando costos de hasta 500.000 pesos por trámite y días perdidos.
La comunidad china local, unos 5.000 residentes según estimaciones previas, extraña no solo eficiencia, sino el puente humano. Fu Xinrong participó en ferias comerciales, eventos culturales y hasta conversatorios sobre la Ruta de la Seda en el desierto. Sus predecesoras, como Zhang Yu y Chen Ping, forjaron lazos similares. La versión oficial de “integración” choca con rumores de tensiones locales, dejando un vacío que duele: Iquique, puerto milenario, se siente huérfana de su vecina asiática.
