Revolución circular: Cómo Circular TEC regenera el norte de Chile y más allá

Revolución circular: Cómo Circular TEC regenera el norte de Chile y más allá

Hace pocos días inauguraron su nueva sede, en la esquina de Aníbal Pinto y O´Higgins.

En un continente donde la extracción de recursos naturales genera riqueza inmediata pero deja huellas ambientales profundas, surge Circular TEC como faro de innovación. Como el primer centro tecnológico dedicado exclusivamente a la economía circular en América Latina y el Caribe, esta iniciativa no solo cierra ciclos productivos, sino que redefine la competitividad regional.

Desde su base en el norte de Chile, con un enfoque especial en el norte minero –donde yacimientos de cobre y litio demandan soluciones urgentes–, Circular TEC orquesta alianzas que convierten residuos en tesoros económicos y ambientales. Luis Martínez Cerna, director ejecutivo del centro, nos revela cómo esta plataforma transforma conceptos teóricos en realidades palpables, midiendo impactos concretos en empleo verde, reducción de emisiones y diversificación territorial.

El rol pionero de Circular TEC radica en su capacidad para crear conexiones entre mundos aparentemente distantes. “Circular TEC opera como una plataforma de transferencia tecnológica diseñada para cerrar la brecha entre la investigación básica y la aplicación industrial”, explica Martínez Cerna. “Nuestra función es la orquestación de un ecosistema donde la academia aporta el know-how científico, el gobierno define los marcos regulatorios y la industria expone brechas operativas específicas. Articulamos para transformar la economía circular de un concepto teórico en una estrategia de competitividad real basada en eficiencia de recursos y regeneración de sistemas”.

Este ecosistema se sostiene en una gobernanza robusta, impulsada por comités especializados –Industrial, Científico, de Propiedad Intelectual e Internacional– que actúan como guardianes de la excelencia. “Nuestra gobernanza se fundamenta en la validación técnica de cada proyecto”, detalla el directivo. “La asamblea y directorio aseguran que nuestras líneas de I+D+i tengan rigurosidad científica de vanguardia y, simultáneamente, factibilidad en el mercado. En este contexto, los comités se comprometen a proteger la propiedad intelectual y favorecer la escalabilidad, además de alinear las soluciones con estándares internacionales para que la tecnología evolucione y resuelva de forma efectiva los retos industriales. Por ejemplo, en proyectos piloto con mineras del desierto nortino, estos comités han validado tecnologías que protegen patentes mientras aseguran escalabilidad industrial”.

Los desafíos en sectores intensivos en recursos, como la minería chilena –responsable del 10% de las exportaciones nacionales y un voraz consumidor de agua y energía–, son monumentales. La transición de modelos lineales (“extraer-producir-descartar”) a circulares exige innovación audaz. “El desafío técnico en sectores intensivos es la transición de modelos lineales de extracción a sistemas de regeneración circular”, afirma Martínez Cerna. “Nuestras soluciones proponen la recuperación selectiva de materiales críticos para reintegrarlos como insumos de alto valor, optimizando la rentabilidad y la sustentabilidad del ciclo productivo”. Entre las tecnologías en desarrollo, destacan procesos de hidrometalurgia avanzada para recuperar litio de relaves mineros, convirtiendo pasivos ambientales en materias primas para baterías de vehículos eléctricos.

Impacto

El verdadero poder de Circular TEC se evidencia en sus métricas. No se trata solo de papers académicos, sino de cambios cuantificables que responden a la crisis climática. “El impacto de Circular TEC se cuantifica mediante indicadores de desempeño ambiental y económico”, subraya el ejecutivo. “No nos limitamos a la producción académica; medimos la capacidad del territorio para dejar de ser un exportador de materias primas y convertirse en un exportador de soluciones tecnológicas y conocimiento aplicado, respondiendo a la urgencia climática global con datos empíricos y soluciones de ingeniería”.

Según los primeros datos, Circular TEC planea reducir la huella de carbono en cadenas mineras en hasta un 30% al optimizar recursos. También espera crear 500 empleos verdes en sus primeros cinco años y diversificar las exportaciones de la región, pasando de productos básicos a servicios tecnológicos y consultorías circulares. Estas cifras posicionan al norte de Chile como hub de innovación, alineado con metas globales como los ODS de la ONU y el Acuerdo de París.

Horizonte circular

Circular TEC no es un proyecto aislado; es el catalizador de una ola regional. Con financiamiento mixto y alianzas en curso con entidades como CORFO y universidades del Cono Sur, el centro planea expandir sus laboratorios en 2027, replicando su modelo en Perú y México. Martínez Cerna concluye: “Estamos construyendo un legado donde la sustentabilidad no es costo, sino ventaja competitiva”.